Quizás el factor más decisivo para producir atracción entre dos personas es a similitud de actitudes e intereses. En diversas investigaciones se ha comprobado repetidamente como a medida que aumenta el porcentaje de actitudes similares entre dos personas, se incrementa la atracción entre ellas. Sentimos pues atracción por quienes manifiestan opiniones, creencias, actitudes e intereses semejantes a los nuestros. ¿Por qué es importante la semejanza? Primero, porque las personas que
sostienen actitudes similares a las nuestras nos ofrecen "apoyo social" a nuestras opiniones, nos dan la sensación de que tenemos razón, y así retuerzan nuestra interacción con ellas. Esta "validación social" de nuestras creencias y juicios es, para nosotros, una recompensa, algo que nos resulta gratificante; por lo tanto, tendemos a querer a quienes estén de acuerdo con nosotros. Si alguien discrepa de nosotros, sugiere la posibilidad de que estemos equivocados; como esto no es gratificante, sino mas bien un castigo, no queremos a las personas cuyas actitudes sean disimilares a las nuestras Segundo, tendemos a mantener un estado de "equilibrio" entre nuestras creencias y opiniones sobre los distintos aspectos de la realidad. Una situación en la que dos personas se atrajeran mutuamente y estuvieron en franco desacuerdo a opinar e interesarse sobre diferentes asuntos seria
"desequilibrada" y tendería a modificarse de algún modo con lo que, en definitiva, una relación afectiva entre dos individuos exige la comunidad de intereses y actitudes.
sostienen actitudes similares a las nuestras nos ofrecen "apoyo social" a nuestras opiniones, nos dan la sensación de que tenemos razón, y así retuerzan nuestra interacción con ellas. Esta "validación social" de nuestras creencias y juicios es, para nosotros, una recompensa, algo que nos resulta gratificante; por lo tanto, tendemos a querer a quienes estén de acuerdo con nosotros. Si alguien discrepa de nosotros, sugiere la posibilidad de que estemos equivocados; como esto no es gratificante, sino mas bien un castigo, no queremos a las personas cuyas actitudes sean disimilares a las nuestras Segundo, tendemos a mantener un estado de "equilibrio" entre nuestras creencias y opiniones sobre los distintos aspectos de la realidad. Una situación en la que dos personas se atrajeran mutuamente y estuvieron en franco desacuerdo a opinar e interesarse sobre diferentes asuntos seria
"desequilibrada" y tendería a modificarse de algún modo con lo que, en definitiva, una relación afectiva entre dos individuos exige la comunidad de intereses y actitudes.
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